jueves, 8 de agosto de 2013

Tripita

Y después de una noche corta, llena de insomnio y pesadillas policiales, creí que me esperaba un día interminable. Sin embargo el clima volvió a ser templado y no tengo tanto mal humor como pensé, solo el habitual. Pero qué noche de mierda que pasé... Todo por culpa de enterarme de la simple verdad. Esa que al principio es como un grano en el culo pero que tanta paz nos da después. Esa que cae como un balde lleno de mierda líquida cuando viene una amiga a contártela, que primero da bronca, después tristeza y finalmente alivio. ¿Saben una cosa? No es la primera vez que me siento menos que alguien más. No es la primera vez que me siento insuficiente ante una situación. Porque soy consciente de mis limitaciones, pero me siento bien con ellas cuando la cuestión involucra a otra persona. Y eso sucede cuando le otorgamos el lugar en un pedestal mental a alguien... Claro, a eso viene todo esto. Cuando el amor se torna obsesión (obscena), y el cariño en admiración, estás jodid@, amig@. Y eso es justamente lo que me pasó a mi. Me jodí, me jodieron y lo reconozco sin vergüenza, no de forma lastimosa. Sé que me equivoqué y la cagué varias veces seguidas. Me dolió porque me golpeé feo, feo. Pero me prometí a mi misma no volver a hacerlo, y no sólo lo prometí sino que estoy emocionalmente agotada como para volver a caer. En el fondo hay cosas que todavía no comprendo, en el fondo hay una persona y un recuerdo que siempre van a ser un signo de pregunta para mí, pero uno que ya no quiero contestar. No me interesa porque hoy puedo verlo todo desde lejos, lo observo todo. Y accionar de lo contrario se volvería asquerosamente injusto para mí, y para mi salud mental. En el fondo yo sabía que todo esto era posible, pero sin embargo di mucho de mí, aunque todo se estaba torciendo. Pero no quiero seguir dando vueltas sobre lo vivido o sobre lo pendiente. A veces los finales llegan más pronto de lo esperado, a veces hay cuestionamientos que jamás se resuelven, a veces sólo se trata de mirar para otro lado y seguir hacia adelante de la forma que sea. Pero jamás voy a olvidar, porque está en mi: que antes que el amor prefiero la verdad.



Y de fondo suena esto: Acidos populares - Emocionalmente Agotada

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